En este mundo lleno de aficiones, que algunas de ellas llegan a ser pasiones, si algún colectivo (deporte, música, cine…) consigue el mayor galardón posible, la euforia desatada llega a niveles insospechados.
Vivir un acontecimiento de esa índole es
magnífico, las emociones salen a flor de piel y los sentimientos desbordan a la
persona. Yo particularmente siempre había pensado en que no viviría una cosa
así, nada me hacía pensar en ello, pero cuando ha sucedido no me lo podía
creer. Esto hace que recapacitemos a veces y cosas que vemos imposibles se
hacen realidad. El esfuerzo, la entrega, la fuerza de voluntad… son el camino
que tanto en una disciplina como en la vida normal, hacen llegar al pódium
particular de cada cual.
Con la
consecución del campeonato mundial de futbol la selección de España, se han
materializado todos los presagios que anteriormente comento. Lo primero que
grite fue que había llegado a vivir para verlo, cosa que no pensaba que se
hiciera realidad.
Para un aficionado al deporte y más
concretamente al futbol, es el infinito. Estoy agradecido a las personas que me
inculcaron la afición a este deporte, de lo contrario no hubiera experimentado
estas emociones. Todo español se ha alegrado de esta gesta, pero estoy seguro
que si te gusta el futbol, aún has disfrutado mucho más.
Quiero
expresar en estas líneas la satisfacción que me ha producido y compartirlo con
los demás, sin duda son situaciones para vivirlas con las personas que te
rodean y disfrutarlo.
Campillano
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